SISTEMA · Sistemas No Tripulados
Shahed-136
Munición de merodeo iraní utilizada masivamente en Ucrania
El Shahed-136 es una munición de merodeo (dron kamikaze) de ala delta desarrollada por Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company (HESA). Con un motor de pistón, navegación GPS/INS y una cabeza explosiva de aproximadamente 40 kg, vuela a baja altitud hasta impactar contra el objetivo a distancias de hasta 2 500 km.
Desde septiembre de 2022, Rusia emplea masivamente una versión producida bajo licencia denominada Geran-2 contra infraestructura energética y civil de Ucrania. Su bajo costo unitario (estimado en 20 000-50 000 dólares) permite ataques en enjambre que saturan las defensas aéreas, convirtiéndolo en una de las armas más debatidas del conflicto.
Diseño y concepto operacional
El Shahed-136 pertenece a la categoría de munición de merodeo o loitering munition: un vehículo aéreo no tripulado de un solo uso que vuela hacia coordenadas preprogramadas y se estrella contra el objetivo detonando su cabeza explosiva. A diferencia de un misil crucero, no lleva turborreactor sino un motor de pistón MD-550 de apenas 50 hp que le da autonomía de más de 10 horas a costa de velocidad.
Su ala delta de 2,5 metros de envergadura y construcción en materiales compuestos reducen su firma radar. El lanzamiento se realiza desde bastidores montados en camión, con 5 unidades por rack, lo que permite salvas coordinadas. Una vez en vuelo, sigue una ruta GPS preprogramada sin enlace de datos, lo que lo hace inmune a guerra electrónica contra el datalink pero incapaz de redirigirse.
Transferencia a Rusia y uso como Geran-2
A partir de agosto-septiembre de 2022, Rusia comenzó a emplear masivamente drones iraníes rebautizados Geran-2 contra Ucrania. Irán negó inicialmente la transferencia, pero evidencia fotográfica, restos recuperados y confirmación posterior del propio gobierno iraní establecieron el origen del sistema.
Rusia habría recibido inicialmente cientos de unidades y posteriormente estableció producción bajo licencia en territorio ruso, con reportes de fábricas en Yelabuga (Tartaristán) capaces de producir miles de unidades anuales. La versión rusa incorporaría mejoras en navegación y posiblemente en la cabeza de guerra, aunque los detalles son clasificados.
Impacto en la guerra de Ucrania
El Shahed-136/Geran-2 se convirtió en el arma de saturación preferida de Rusia contra la infraestructura energética ucraniana. Lanzados en oleadas de decenas o centenas simultáneas, combinados con misiles crucero y balísticos, fuerzan a las defensas aéreas ucranianas a gastar interceptores mucho más caros contra un dron de 20 000-50 000 dólares.
El efecto acumulativo fue devastador: durante los inviernos de 2022-2023 y 2023-2024, los ataques destruyeron más del 50% de la capacidad de generación eléctrica de Ucrania. Sin embargo, la tasa de intercepción ucraniana mejoró progresivamente, superando el 80% en algunos meses gracias a Gepard, sistemas de artillería antiaérea y guerra electrónica.
Contramedidas y vulnerabilidades
La baja velocidad del Shahed-136 (185 km/h) es simultáneamente su debilidad y su ventaja. Es vulnerable a cualquier sistema antiaéreo convencional, desde cañones Gepard de 35 mm hasta ametralladoras calibre .50 y hasta fusiles. Sin embargo, interceptarlo con misiles SAM de 500 000 dólares o más genera una asimetría de costo insostenible.
Las contramedidas más efectivas combinan guerra electrónica (jamming de GPS para desviar la navegación), artillería antiaérea de tubo y sistemas portátiles. Ucrania también despliega grupos móviles de interceptación con ametralladoras montadas en vehículos. La pequeña sección radar y el vuelo a baja altitud dificultan la detección temprana por radares convencionales.
Proliferación y futuro de los drones kamikaze baratos
El Shahed-136 demostró que un arma de 20 000 dólares puede causar daños millonarios y forzar al defensor a gastar órdenes de magnitud más en interceptarla. Este modelo económico está redefiniendo la doctrina militar: múltiples países estudian o producen sistemas equivalentes, y actores no estatales como los Hutíes de Yemen ya emplean variantes iraníes.
La respuesta occidental incluye el desarrollo de interceptores de bajo costo como el sistema de microondas de alta potencia THOR de la USAF, láseres de estado sólido (HELSI, Iron Beam) y drones interceptores kamikaze. El objetivo es crear una defensa cuyo costo por intercepción sea comparable al del atacante, restaurando la simetría económica del campo de batalla.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un Shahed-136?
Entre 20 000 y 50 000 dólares según estimaciones occidentales. Esto lo hace 20-100 veces más barato que un misil crucero, permitiendo ataques masivos de saturación contra defensas aéreas costosas.
¿Qué diferencia hay entre Shahed-136 y Geran-2?
Son esencialmente el mismo sistema. Geran-2 es la designación rusa del Shahed-136 iraní. Las versiones rusas producidas localmente pueden tener modificaciones menores en navegación y componentes.
¿Por qué es difícil derribar el Shahed-136?
Por su bajo costo y pequeño tamaño. Derribarlo es técnicamente fácil (vuela lento y sin maniobras), pero cada intercepción con misiles SAM cuesta 10-100 veces más que el dron, creando una asimetría económica insostenible.
¿El Shahed-136 puede cambiar de objetivo en vuelo?
No. Sigue coordenadas GPS preprogramadas sin enlace de datos bidireccional. Una vez lanzado, no puede ser redirigido ni cancelado. Esto lo hace inmune al jamming del datalink pero inflexible.
¿Quiénes más usan el Shahed-136?
Irán, Rusia, Hutíes de Yemen y potencialmente Hezbolá. Irán exporta variantes a aliados regionales. Varios países estudian producir sistemas equivalentes inspirados en el concepto de dron kamikaze barato.